Permitidme, después de tanta ausencia, haceros una recomendación si andáis por Madrid en las siguientes fechas. Se trata de un espectáculo de un gran amigo, ése del que os he hablado en ciertas ocasiones al que le gusta escribir. Se trata de un montaje teatral hecho con sus relatos, donde dirige y actúan grandes profesionales. Hay un montón de gente implicada y pasaréis un buen rato, sin duda. Yo pienso ir, así que nos vemos allí.
D.E.P. Un batiburrillo de muerte
16 mayo 2011Reflexiones blogueras
24 marzo 2011Hace tiempo que no escribo nada por estos lares. Cierto es (me gusta reafirmare). A menudo me acuerdo de mi blog, es como un hijo que está estudiando o trabajando fuera al que voy a visitar de vez en cuando. Mis visitas no pasan de una contemplación la mayoría de las veces; las menos, como ésta, hablo con él (hay que ver que cuando me pongo metafórico llego a ser absurdo).
Esta vez no tengo nada concreto que decir: no es un post sobre un tema concreto. Cuando decidí hacer un blog, lo hice porque quería expresar y compartir una serie de inquietudes con aquéllos que saben de la existencia del mismo . A menudo me pregunto si le interesan a nadie (por favor, no contestéis a esto, no es una pregunta indirecta). El blog me parece una manera interesante y tranquila de hablar sobre algo y que se quede ahí, como un repositorio de temas e inquietudes. Si lo pienso detenidamente, es absurdo que tenga un blog. Es absurdo porque mi nombre no está por ningún sitio (exceptuando cuando os dirigís a mí en los comentarios llamándome por él), no hay fotos mías de forma clara, y esto contradice el sentido de un blog, ya que si no lo identificas con nadie, no tiene sentido. Es lógico, me gusta la privacidad y cierto anonimato, de hecho esta es la razón por la que no tengo ninguna red social, ¡y no soy un soso! Llamémoslo paranoia o cobardía, pero no me gustaría que determinadas personas supiesen que yo pienso tal o cuál cosa. Iba a decir que vivimos en la era de las ideas, donde éstas clasifican a las personas, las condicionan, pero eso siempre ha sido así. Si dices tal, eres enemigo de cual, y no cabe otra opción. No existe la independencia, al menos para “ellos” (esos que te van a hacer una entrevista de trabajo y quieren saber en qué estructura de pensamiento clasificarte). Muchas veces querría escribir sobre muchos temas de actualidad, dar simplemente mi opinión, pero finalmente no lo hago, y no tanto por lo que puedan pensar los demás, sino porque al final no lo veo útil. Y no es que no sea útil hablar de las cosas, analizarlas, dar nuestro punto de vista (al fin y al cabo lo hacemos a todas horas y en todos los ámbitos), sino porque cuando empecé a escribir en el blog me lo planteé como algo positivo, y de todas formas, no creo que dar mi opinión sobre cualquier tema de forma sistemática vaya a aportar mucho al mundo en general. En los ancestros de esta corriente (la blogueril) abrí uno en el que escribía cosas negativas (sobre mí o sobre mi entorno), mensajes del tipo “voy a escribir una canción triste que expresa más o menos cómo me siento”. No me gustaba, ¡lo detesto! Me recuerda a la época en la que usaba (sí, ya no lo tengo ni instalado) el messenger y colgaba mensajes tipo “en el baño cortándome las venas” (un poco exagerado). No señor, no quería eso. Entonces, ¿no escribo porque tengo cosas negativas que decir? Pues a veces me apetecería hacer críticas a cosas que pasan, cosas negativas que no me gustan, cosas que finalmente me afectan, pero no me animo. Y no sé si lo haré.
De todas formas, desde que abrí el blog me he hecho un poco más viejo y el tiempo, ese maldito enemigo (y no lo digo de broma, mi relación con él es muy mala), me falta siempre, y lo necesito para hacer cosas. Y son muchas las cosas que querría hacer, varias en las que lo intento y pocas en las que obtengo los resultados deseados. Pero seguiré acordándome de mi blog, ése que nació si más intenciones que expresar algunas inquietudes, y lo nutriré de contenido más substancioso que este post reflexivo que al fin y al cabo te ha quitado unos minutos, que si son de curro, ¡mejor para ti!
¡Éste es un país de cine!
7 febrero 2011Os voy a relatar un hecho que me ha dejado bastante perplejo, tocado e incrédulo. Un conocido nos invitó a mí y a mi novia a la presentación de una película española. Este conocido había hecho una colaboración en esta película y quisimos estar presentes el día de la proyección. Nos comentó que era un proyecto pequeño y de bajo presupuesto, de un director que hacía su segundo largo con mucha ilusión, donde nadie cobraba y con un presupuesto de 5000 euros procedentes de una subvención estatal. Así pues, nos dirigimos a lugar de la presentación, que se llevó a cabo en un pequeño pub de Malasaña (no diré cuál, al igual que no diré ni la película ni el director). Tratándose de un proyecto pequeño me pareció que todo entraba dentro de la lógica, nada que criticar (hasta aquí). Así pues, sentados sobre unas cajas de cerveza que hacían la vez de butacas, escuchamos la presentación del director. Mientras hablaba, detrás de él, una pantalla iluminada por un proyector mostraba el menú inicial del DVD de la película, que consistía en un fotograma de la misma y un botón que decía algo así como “COMENZAR”. Sin pretender ser innecesariamente duro, diré que cualquier menú de cualquier vídeo de comunión tiene mejor aspecto que ésta. En esta reflexión me encontraba mientras el director nos anunció la presentación de la película para el festival de Cannes. Igual no debía dejarme llevar por las primeras impresiones, ¡que era Cannes ni más ni menos!
La primera escena de la película no dijo nada. Era una escena innecesaria que presagiaba tímidamente lo que el espectador se iba a encontrar después. La película empezó lenta, rodeada de todo tipo de detalles de ésos que te dan cosica: interiores poco creíbles rodados en pisos que podrían ser de tu madre y que pretendían ser otra cosa; sonido retumbante, hueco, de televisión local en directo; luz excesiva, invariable con el paso del tiempo pese a que la línea temporal avanzaba; planos absurdos rodados desde perspectivas incomprensibles y cambios de plano de forma aleatoria. Pero el problema, el verdadero problema, era el protagonista: el mismísimo director. Antes de la proyección, durante la presentación, comentó una serie de problemas para contratar a un actor profesional haciendo mención al sueldo base que se debe pagar a un actor principal y los inconvenientes de que te deje tirado, todo esto con un papel del B.O.E. en la mano (doy fe de ello). Su solución: representar él mismo el papel principal. A los 5 minutos de proyección no podía creer lo que estaba viendo (mi novia tampoco), decir que actuaba mal sería quedarme corto. Además, hay que sumar una temática absurda, surrealista, mala y además mal contada. Los fallos técnicos se sucedían uno tras otro: altibajos en el sonido, ruidos de ambiente ensordecedores y tomas rodadas como lo haría tu hermana de tres años. Yo me quería morir. No me podía creer aquella broma. Juro que en algún momento se me pasó por la cabeza que cortarían las película y nos diría el iluminado de su director “¡inocentes!”. Un película de sobremesa de Antena 3 de serie B está muchísimo mejor rodada que esta bazofia. Mientras avanzaba la tortura que se proyectaba en aquel local yo me preguntaba qué estaría pensando la gente que estaba allí (la mayoría gente que había aparecido en la película, imagino que ignorando a quién estaban prestando su imagen). Si hubiese sido yo, por designios de la vida, quien hubiese colaborado, le pediría al director por favor que sustituyera mi cara con lo que quisiese, y que olvidase mi nombre para el resto de su vida. Seguí viendo el avance del largo y me acordé de sus palabras, ¿no se estaría muriendo de vergüenza al contemplar aquello? Nos comentó que había asistido un actor de una conocida serie de televisión (yo no le vi, pero lo señaló), ¿qué pensaría esta persona?
Afortunadamente nos tuvimos que marchar antes del fin de la película. No hubiera podido decirle a esta persona nada positivo si me hubiera pedido mi opinión. Tampoco me encontraba con ánimos de decir a nuestro conocido nada del proyecto, bastante mal lo estarían pasando él y su esposa (quien hizo un digno papel) al ver semejante insulto. Salí convencido de que yo puedo hacer algo MUY superior a lo que ha hecho él, y dejo constancia de que mis conocimientos de cine son muy escasos. Es indignante que se subvencionen cosas como ésta. ¿De verdad alguien vigila dónde va el dinero? Este sucedáneo de cine jamás logrará proyectarse en ninguna sala, ni lo comprará ninguna televisión ni mucho menos ganará un festival de cine. En Cannes se habrán pensado que es una broma de mal gusto, porque si la aceptan sería para coger y quemar el Ministerio de Cultura, por darles la subvención.
Como todavía rondaba en mi cabeza el fantasma de la broma, he buscado si la película existe. Me ha bastado ver que está en la web del Ministerio de Cultura, con su categoría de edad. No era una broma, ¡no era una broma!
Oportunidad 2.0
2 febrero 2011No sé si recordáis a mi amigo, sí, aquél que tuvo un problemilla con un concurso literario. Pues resulta que después de aquello ha seguido moviendo sus relatos por ahí y mira tú por donde, no ha tardado en enmendar de alguna forma aquello que le pasó. No me ha dicho, el muy picaruelo, si ha enviado el mismo relato que le causó ese disgusto del que os hablé, pero lo cierto es que ha ganado, por fin, un certamen. De momento no se ha hecho oficial, pero en breve se sabrá. Me alegro por él. Los buenos consejos de aquellos que le rodeaban, en especial los de su novia, le han llevado a no tirar la toalla y continuar enviando relatos a concursos. En fin, que a veces hay segundas oportunidades.
Belén reciclado
5 diciembre 2010En casa nunca he puesto belén, y este año tampoco lo he hecho, pero alguien sí lo ha hecho por mí y el resultado ha sido bastante curioso: un belén reciclado. Calcetines, trapos, collares que no se usan y demás cosas para tirar han dado como resultado este divertido belén. Enhorabuena a su creadora
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Spam del bueno, es decir, no es spam
12 noviembre 2010Os quiero presentar un sitio web del que espero que se oiga hablar mucho de aquí en adelante. Se trata de www.ofertista.com. La página la ha hecho un gran amigo, pero no por ello deja de ser una página muy últil.
Suponed que queréis comprar algo y os gustaría saber dónde venden ese producto más barato, y saber exactamente a qué distancia de tu casa está. ¡Pues con www.ofertista.com podéis! No dejéis de visitarla, que seguro perdéis unos cuantos minutitos allí.
Hoy es 31 octubre…
31 octubre 2010… víspera de Todos los Santos.
Chaval, qué biruji hace aquí
23 octubre 2010Ahora que los gitanos están desafortunadamente en primera plana de las noticias, te planteo una pregunta: ¿sabrías decir alguna palabra en lengua gitana? Apuesto a que más de las que te imaginas. El castellano está lleno de palabras de origen gitano. El caló es el lenguaje de los gitanos españoles, testimonio vivo de lo que fue su lengua de origen cuando llegaron al país, el romaní, la cual se mezcló con el castellano dando origen al caló. Muchas de esas palabras han sido asimiladas por todos nosotros y las usamos sin darnos cuenta, sobre todo en el ámbito coloquial. Algunas de ellas son: chaval, currar, molar, biruji (frío), chola o churumbel. Hay otras que pertenecen al lenguaje más castizo, estando muchas de ellas presentes en letras de chotis o en alguna conocida canción folclórica: parné, fetén, pinrel o piltra. También hay algún insulto o palabras de dudoso gusto, como gili (en caló con j, inocente), y por extensión gilipollas; o jiñar, aportando el elemento escatalógico que no podía faltar. La lista es mucho más larga, pero he puesto casos de sobra por todo conocidos.
Pero el caló no es la única lengua que sorprendentemente se ha colado dentro de nuestro léxico: el catalán también. El diccionario de la R.A.E. recoge alrededor de 350 palabras provenientes del catalán, aunque muchas están en desuso o no son muy conocidas. Algunas de ellas son paella (que además del conocido plato de arroz significa originalmente sartén, acepción también válida en castellano), absenta, alioli (literalmente “ajo y aceite” -all i oli-), capicúa (literalmente cabeza y cola -cap i cua-), amainar, añorar, clavel, cohete, faena (curiosa palabra ligada al mundo taurino, denostado afortunadamente en Cataluña) o papel.
Hay otras lenguas que también sorprende se hayan instalado en el castellano, como es el caso de euskera o vasco, que aporta 95 palabras. Algunas de ellas son: aquelarre, chaparro, chirimbolo, chabola, izquierda u órdago.
Así que ya sabéis, cuando oigáis a una gitana decir algo como: “¡Chaval, cómprame este clavel, que se me cae la chabola!”, tened en cuenta que hay palabras introducidas por tres idiomas distintos.
Seguimiento de la huelga general a lo largo del día
29 septiembre 2010-¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
-¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
-¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
-¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
-¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
-¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
-¡Huelga! ¡Huelga! ¡Huelga!
-Perdona, ¿has dicho huelga?
-¿Yo? ¿Huelga? ¡Qué va! He dicho… ¡juerga! Que basta ya de tanta juerga y a ponerse a trabajar.
Políticament incorrecte
24 septiembre 2010Ara imagino que no serà políticament correcte dir allò de:
Participants i organitzadors dels correbous, maltractadors!
I encerclar-ho dins una xapa amb un símbol de les festes i una línia de prohibit.
I és que les tradicions, encara que torturin animals, són bones o dolentes en funció de qui s’anomeni amo de la mateixa.




