Cosas que pasan

Tengo un amigo que en sus ratos libres le da por escribir. Hace tiempo, animado por su novia, empezó a mover sus relatos, que es lo que escribe, por diversos concursos a lo largo de la geografía española durante año y medio. Había logrado ser finalista en un par de ocasiones, pero poca cosa, hasta que hace una semana le comunicaron que había ganado el concurso más prestigioso de relatos cortos a nivel nacional. Su alegría, como os podéis imaginar, fue inmensa. Se lo dijo a su familia y amigos y empezó a planificar el viaje. Pero al día siguiente se dio cuenta que el mismo relato con el que no había ganado ningún otro concurso y con el que sí había ganado éste había sido finalista de otro certamen con anterioridad. Releyó las bases del concurso que había ganado y vio que una de ellas indicaba que el relato no podía haber sido seleccionado en ningún otro certamen. Preocupado, sopesó qué hacer, y se decidió a llamar al certamen y comunicarlo, con la esperanza de que explicando lo sucedido lo entiesen y sobre todo por no quedar mal con nadie, era una obligación moral. No había obrado con mala fe, simplemente cuando envió el relato al concurso que había ganado, no tenía conocimiento de que había sido finalista en otro certamen al que lo había enviado con anterioridad. Del mismo modo se puso en contacto con el certamen en el que quedó finalista y planteó la posibilidad de renunciar por escrito a tal condición, a lo cual no pusieron objeción, es más, mostraron todo su interés en ayudarlo. Desafortunadamente, este fin de semana le ha comunicado que ha sido despojado del primer premio (muy bien remunerado económicamente, pero no era eso lo que mi amigo perseguía exactamente). Él sabe que ha obrado bien, que es lo que tenía que hacer, pero tiene la sensación de haber provocado su propia descalificación. Toda la ilusión que tenía por seguir escribiendo se ha vuelto en contra de él, pero me ha dicho que encontrará las fuerzas para seguir adelante; si un jurado ha valorado bien uno de sus relatos, no tiene por qué no volver a suceder, ¿no? Pero para eso tienen que volver las ganas…

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5 comentarios para “Cosas que pasan”

  1. Maitaka Dice:

    A mi me parece que siempre es mejor saber que has hecho lo que creias correcto que ganar un concurso, claro, que tampoco me ha pasado… que yo veo la pasta! y oye! que la hipoteca no se paga sola!! =)

    Vaya cosas que le pasan a tu amigo…
    No se puede ser tan bueno escribiendo, que luego mira… se gana todo! =)

    Un besin

  2. Like a Rainbow in the Dark!! Dice:

    Sabes que el triunfo moral y nuestro reconocimiento lo tienes chaval!

    Y si un jurado de pacotilla no quiere darte el premio porque ya otros lo reconocieron antes, pues ya ves tú…

    Pena lo de la pasta, que es como que te toque la lotería y al ir a cobrarlo te digan que era broma, xD

    PD: Lo sé, va en la persona (yo hubiese hecho lo mismo seguramente), pero sigo pensando que si tu amigo no dice nada lo mismo ni se enteran. Y si esta chorrada le quita las ganas es que es un mierda… “Retroceder nunca, rendirse jamás”, maldita sea!!

  3. Pasqui Dice:

    Dile a tu amigo que se quede con lo bueno; el relato ha sido ganador en un certamen y seleccionado en otro… Señal de que es un buen relato… ¿no?

  4. María Dice:

    Todo llega… Si no ha sido es porque no tenía que ser… ;-)

  5. Oportunidad 2.0 « la inconsciència d’en bunburry Dice:

    [...] Por johnbunburry No sé si recordáis a mi amigo, sí, aquél que tuvo un problemilla con un concurso literario. Pues resulta que después de aquello ha seguido moviendo sus relatos por ahí y mira tú por [...]

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